Un gallifante para cada "vieja gloria" que encontréis!
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Aquesta foto ens ha de recordar a tots per què fem 120 abdominals quan el shihan ens en mana 100!!
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Aviam qui s'anima a recuperar més fotos d'aquestes!!
En éste tipo de eventos, siempre te encuentras con amigos karatekas de otros dojos, siempre conoces gente nueva, siempre disfrutas aunque sean muchas horas y acabes rendido. Éste campeonato fue una excepción para mi (y creo que para muchos) es absolutamente injusto hacer competir a gente con sobrada experiencia contra karatekas noveles, con lo que ser novel implica, inexperiencia en combate de competición, puesto que la única experiencia y preparación que se tiene cuando se es novel es la adquirida en cada dojo, es decir combate contra amigos o incluso familiares. Cual es la finalidad de ese acto? La victoria a cualquier precio? Reconocimiento?
Teniendo presente que Oyama dejó siempre claro, tal y como se puede leer en el libro “the budo karate of Mas Oyama” que el camino de las artes marciales empieza con la cortesía y el respeto, es decepcionante escuchar comentarios en la grada del estilo de “mátalo asesino!” o presenciar como competidores con muchas “tablas” arrollan y dejan K.O a noveles, personalmente me entristece mucho, según mi punto de vista es tener una percepción del kyokushinkai desde el ángulo más equivocado posible.
Tal y como se refleja en el “dojo-kun” “observaremos las reglas de la cortesía, respeto a nuestros superiores y nos abstendremos de la violencia”, es bajo mi criterio uno de los pilares básicos del kyoku, evidentemente el kyokushin implica violencia, pues es un arte marcial de contacto como pocos, pero no es una violencia gratuita, no es violencia sin más, un competidor debe, ante todo, mostrar respeto, querer matar a tu rival no es respetarlo, si el afán de cada uno le hace quererse superar, crecer en espíritu y en técnica (lo cual es parte de la base del kyoku) y todo ello hace que se realice un K.O en un combate querrá decir que se ha superado al rival y a uno mismo, pero nunca con intencionalidad, con alevosía, con premeditación, nunca sin humildad y hubo más de dos competidores que mostraron una carencia de humildad enorme.
Es posible que la percepción que la mayoría de los que estamos en el kanku, se aleje de muchos de los practicantes de éste arte marcial, pero bajo mi más humilde opinión es la que más se acerca a las bases que Oyama impuso en su día. Lo que yo y mis compañeros somos como karatekas (y en parte como personas), se lo debemos al Shihan Mendoza (con la ayuda de senseis y sempais que nos han ido formando desde que entramos en éste dojo) que nos ha inculcado la filosofía y los valores que él ha obtenido de su experiencia, éstos valores (más que correctos creo yo) no sólo los hemos aplicado a la práctica del karate, sino que muchos de ellos los hemos extrapolado a la vida cotidiana.
Con todo esto y aún a riesgo de sufrir una avalancha de críticas o que me llaméis todos “pelota”, quiero agradecer al Shihan por habernos ayudado tanto, por motivarnos cada día, por enseñarnos todo lo que nos ha enseñado, dentro y fuera del karate. Dicho todo esto os cuelgo unas fotos del campeonato.